Hemos leído y escuchado que los cereales no deben faltar en la dieta infantil, pero ¿por qué es importante que el niño consuma cereales? Pues son la principal fuente de hidratos de carbono y también aportan vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos y fibra.

Contienen alrededor de 75% de almidón, el cual se absorbe de manera lenta y gradual. Esto hace que el aporte de energía se prolongue por más tiempo en el organismo. Los carbohidratos complejos que poseen los cereales, se metabolizan en el organismo aportando buena parte de la energía que necesitamos para la realización de actividades físicas y mentales. Su contribución de proteínas es de alrededor del 12%. Poseen aproximadamente el 2% en grasa, compuesta por ácidos grasos mono y poli insaturados, beneficiosos para el sistema cardiovascular.

También son ricos en vitaminas del Complejo B, principalmente B1, B2, B12 y ácido fólico, indispensables para el desarrollo y correcto funcionamiento del sistema nervioso. Así mismo, aportan minerales, como fósforo, silicio, hierro y zinc y, en menores dosis, calcio y sodio. Su alta cantidad de fibra, es importante para mantener la salud intestinal.

En el germen del cereal, se encuentran altas dosis de vitamina E, las cuales se pierden en su proceso de refinación, Lo mismo ocurre con la fibra, ubicada en la capa externa de los granos. Por tanto, los cereales integrales son los que mayores aportes tienen de estos componentes.

Toda esta rica composición de nutrientes nos demuestra por qué es importante que el niño consuma cereales.

Cereales con gluten y sin gluten

Existe una gran variedad de cereales, unos con más fibra, azúcares o grasas que otros, pero todos con excelentes propiedades nutricionales. Es importante que conozcas los que contienen gluten, en caso de que tu hijo tenga intolerancia a este componente. Por ejemplo, el trigo, el centeno, la avena y la cebada, contienen gluten. A diferencia del arroz, el maíz o el mijo, que no lo poseen.

¿Qué hay de los cereales industrializados?, mejor no

Muchas mamitas se enfrentan cada mañana a su primer gran maratón del día. Levantar a los niños, supervisar que todos, incluyéndola, estén arregladitos y listos a tiempo. No sin antes proveer a la familia de un desayuno energético para salir a enfrentar sus actividades.

En este corre – corre de todos los días, a veces no prestamos la debida atención a lo que consumimos. Una opción rápida que nos ofrece el mercado, son los cereales industrializados. En un minuto, ya los tenemos mezclados con leche y servidos como la primera comida del día.

Niño con bol y cereales de caja

Sin embargo, con el nombre genérico de “cereal”, estamos acostumbrados a llamar a todo producto industrializado que contenga algún cereal. Pero no debemos confundirnos, porque en realidad, el cereal en su fuente natural y el de caja, son muy diferentes. Estos últimos poseen un alto contenido de azúcar y de sodio, además de colorantes y saborizantes.

Los cereales de caja, dependiendo de su grado de procesamiento, pueden contener más o menos cantidad de fibra y nutrientes, que son saludables. Pero vienen acompañados de azúcares, gluten, aditivos químicos saborizantes y preservantes, que son dañinos para la salud.

Mejores opciones para que el niño consuma cereales

Es necesario buscar opciones más beneficiosas para los niños. Ya sabemos por qué es importante que el niño consuma cereales y, además, recordemos que su organismo se encuentra en desarrollo. Una de ellas es tomar los copos de cereales naturales, como avena, arroz, quinoa, que no contengan azúcares añadidos. Al mezclarlos con frutos secos, leche o yogurt y fruta fresca de temporada, los conviertes en platos saludables y nutritivos.

Al principio, sobre todo para los niños, tal vez les resulte un poco más complicado acostumbrarse a estas nuevas textura. Puedes variar la mezcla de ingredientes y agregar canela o cacao en polvo, para realzar su sabor. No llevará mucho más tiempo la preparación de este desayuno. En cambio, la ganancia en salud será espectacular para toda la familia. Bien vale la pena el esfuerzo, y se lo merecen.

Bol con cereales y frutas

Además, los cereales son muy versátiles en la cocina y puedes incorporarlos desde que inician la alimentación complementaria. Con ellos puedes preparar pan de trigo casero, arepitas de maíz, ricas croquetas, torticas o galletas. También barritas energéticas con avena o arroz y algunos frutos secos para los más grandecitos. A la hora de la merienda, también resultan una buena opción.

Que la creatividad no tenga límites, para ofrecer a tu hijo, y a toda la familia, los beneficios nutricionales que aportan los cereales.

Imágenes: Pexels.com

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Andrea Cardozo

About Andrea Cardozo

Pediatra - Puericultor Especialista en Lactancia Materna Experta en Alimentación Complementaria